¿Por qué el lenguaje de las flores?... El lenguaje de las flores, fué un medio de comunicación en la época victoriana, en donde las flores y los arreglos florales se usaban para enviar mensajes codificados, sirviendo a sujetos para expresar sentimientos que de otro modo nunca se podrían hablar. Es algo que "Federico García Lorca" nos enseña en su obra :Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores. En una época dónde la mujer unica y exclusivamente se preparaba para el matrimonio(labores del hogar, aguja, bordado, alguna clase de música, quizás algún idioma_preferentemente francés).El esparcimiento estaba regido por la discrección, nada de libertad de sentimientos,las madres acompañaban a sus hijas a los parques, para vigilar su moral y coartar su libertad. Flores, abanicos, colores, pañuelos, sombrillas, tarjetas de visita eran elementos utilizados para enviar "mensajes cifrados": aceptar un amor, comprometer una cita a una hora determinada (sin que los demás lo advirtieran). En nuestros tiempos aquello nos parecerá una "cursilería, yo prefiero quedarme con la sensibilidad sentimental y tratar de elaborar "un blog" que no utilizará flores sino palabras y que espero llegue a todos los que se "acerquen" a ÉL. Tesy

jueves, 1 de septiembre de 2011

TARTA DE LIMÓN Y MERENGUE

Creo que la combinación de limón y merengue es una de las mejores alianzas que podemos encontrar en repostería. La acidez del limón se matiza gracias al dulzor y a la esponjosidad del merengue, creando una mezcla simplemente perfecta!

Hemos hecho muchas pruebas con recetas diferentes de tartas de limón y merengue, especialmente americanas, británicas y francesas. Finalmente nos hemos quedado con lo mejor de cada una de ellas dando como resultado esta deliciosa y pecaminosa "fórmula magistral" solo apta para los más golosos: 

Tarta de Limón y Merengue (12-14 porciones grandes) 

Para la base de shortbread (necesitamos un molde al menos de 28cm):
225g de mantequilla
60 g de azúcar glass
260 g de harina de trigo
2 g de sal

Precalentamos el horno a 180º, engrasamos el molde con mantequilla y lo enharinamos, así nos resultará más sencillo desmoldar la tarta. En el bol de una batidora eléctrica, o bien a mano, añadimos la mantequilla y el azúcar glass mezclando hasta conseguir que quede cremoso y suave. A continuación vamos agregando la harina y la sal progresivamente, debiendo obtener una mezcla arenosa. Ponemos la masa en el molde y la repartimos hasta cubrirlo por completo fijándola bien a las paredes. Horneamos de 16 a 18 minutos o hasta que los bordes estén dorados, pero sin que esté hecha por completo.

Para el relleno:
8 yemas de huevo
1 lata de 740g de leche condensada
El zumo de 6 limones
La ralladura de 6 limones

Mientras la base se hornea, empezamos a preparar el relleno. En primer lugar, lavamos los limones y los secamos bien para evitar que cualquier resto de suciedad pase a la tarta a través de la ralladura. A continuación los rallamos y exprimimos el zumo. Separamos las yemas de las claras, reservando estas últimas para elaborar el merengue. Batimos todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Vertemos la crema sobre la base y horneamos durante 30-35 minutos verificando que el centro está cuajado pinchando con un palillito o con un cuchillo, como si de un bizcocho se tratara. 

Para el merengue:
500 g de azúcar
8 claras de huevo
3 cucharadas de extracto de vainilla
1 taza de sirope de maiz
2g de sal

Aprovechamos que tenemos la crema en el horno, y empezamos con el merengue. Poner en un cazo agua a calentar para poner un bol resistente al calor encima y hacer un baño maría, el agua nunca debe hervir ni debe tocar nuestro bol. Antes de hacer el baño maría, batimos las claras, el azúcar, el sirope y la sal en el bol. La mezcla tendrá un aspecto muy granuloso debido al azúcar. Ponemos el bol sobre el cazo y empezamos a batir constantemente. El azúcar se habrá disuelto transcurridos unos diez minutos. Hay que tener mucho cuidado  con la temperatura de la mezcla porque las claras no deben cocinarse. Transferimos la mezcla al bol de una batidora eléctrica, nosotros utilizamos una KitchenAid, y batimos a velocidad alta hasta que se formen picos, aproximadamente unos diez minutos. La textura será suave, esponjosa y brillante. Finalizamos añadiendo la vainilla y mezclando lentamente.

Extendemos el merengue sobre la crema procurando formar picos para que quede más vistosa y bonita. Si tenéis tiempo podéis decorarla con un manga pastelera de boquilla rizada.
Ya solo nos queda introducirla por última vez en el horno a 150º durante unos 45 minutos para dorar y endurecer el merengue. Transcurrido este tiempo, dejamos que la tarta se enfríe y la metemos en la nevera al menos dos horas antes de servirla, lo ideal sería comerla al día siguiente para que todos los sabores se asienten.

La receta para esta tarta es de tamaño "super size". En concreto ésta la hice para una barbacoa de unas 30 personas, donde prácticamente todas la probaron en pequeñas porciones. Si queréis hacerla, pero no tenéis tantos invitados, no hay más que dividir las cantidades entre dos. Recordad que si elegís hacer esta última opción, los tiempos de cocción también se acortan un 25% aproximadamente.
 
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